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lunes, 10 de octubre de 2011

El descenso de Ishtar: Venus en Escorpio

“A la tierra sin retorno, la tierra de la oscuridad,
 Ishtar, la hija de Sin dirigió su pensamiento, 
 Dirigió su pensamiento, Ishtar, la hija de Sin,
 A la casa de las sombras, la morada, de Irkalla,
 A la casa sin salida para los que entran en su interior,
 Al camino, de dónde no hay regreso” 

 M. Jastrow.



Venus, el planeta del amor, el dinero y la belleza, ha ingresado ya en el oscuro y misterioso mundo del escorpión, el conocido y temido inframundo plutoniano. Cuando Venus transita por Escorpio, este planeta personal se tiñe de la vibración emocional que emana este signo. Venus es la atracción, por eso no es raro que durante este tránsito la boca se nos haga agua, por todos aquellos placeres suculentos y pecaminosos, que nos llama tanto la atención pero que a la vez tememos, el paso de Venus en Escorpio, es así, ¡es pura tentación! 

Ishtar, otra diosa del Amor: 



Venus en Escorpio, se encuentra en exilio, un signo, cuya naturaleza se opone totalmente, a la esencia de este planeta, al menos en un principio. Sin embargo, admito, que nunca he sido muy partidario de enfrascarme en esto de las dignidades y debilidades planetarias, cada planeta, en cada signo, tienen diferentes atributos, y por estar en Escorpio, Venus no dejará de ser Venus. 



La astrología se ha alimentado siempre, de la mitología, los planetas poseen nombres de deidades romanas, y Venus corresponde a Afrodita, la diosa griega del Amor y la belleza, no obstante, la misma Afrodita griega asumió característica de una diosa sumeria, quizás, un nombre conocido por algunos, quizás no; Ishtar; la divinidad femenina de mayor importancia en el panteón sumerio, hija de Sin, o de Anu. También es la representación del planeta Venus. Además de ser la diosa del amor y la atracción sexual como Venus y Afrodita, es también la diosa de la guerra. 

Ishtar, se asocia principalmente con la sexualidad, su culto, implicaba incluso la prostitución sagrada. Ishtar tenía muchos amantes. Sin embargo, amar a Ishtar era fatal, no sólo para los mortales, sino incluso para los propios dioses, ella es una diosa caprichosa, y trataba con crueldad y desprecio a sus consortes. 

Ishtar es quizás la mejor imagen para representar el tránsito de Venus por Escorpio, una posición caprichosa y cargada de sexualidad. Venus en Escorpio puede ser sorprendente y muy decadente, te confortará de la rutina, de tu vida diaria, te llenará la cabeza de erotismo, y te hará ir a los extremos, pero, al igual que Ishtar detrás de tanta sexualidad, hay un mundo más complejo. 

El primer baile de los siete velos: 



Dentro de todas esas historias que involucran a la diosa Ishtar, hay una que narra el descenso de la diosa hacia el inframundo, una historia que nos recuerda mucho, el mundo de Hades (Plutón) el regente del signo de Escorpio.

Al morir Tammuz, el primer esposo de Ishtar, ella decidió bajar al mundo de las tinieblas, para recuperar así, a su amor. Quizás por ser ella, una diosa muy valiente y de gran coraje, inicio su descenso sin temor alguno, desafiante en todo momento la bella Ishtar, iba gritando al portero que abriera la puerta antes de que ella misma la derribara. El portero, para cumplir con tal cometido, le dijo que tenía que entregar una ofrenda en cada una de las sietes puertas de este inframundo sumerio. Fue así, entonces como en cada una de ellas, Ishtar se fue despojando de sus prendas, y con ellas desafortunadamente también se iba despojando de su poder. Cuando la bella diosa alcanzó el último portal, desnuda e indefensa, Ereshkigal (deidad a cargo de este reino de sombras) la asesinó. 

La muerte de Ishtar por supuesto, afectó a todo el mundo, no había amor, ni sexo, ni procreación, el mundo languidecía ante su ausencia. Como es común en todas estas historias, Ishtar es resucitada por los dioses, y se llega a un pacto, en el cual Tammuz pasará una temporada en el inframundo y otra fuera de él. 

El famoso baile de los siete velos se basa en esta historia, y en esta historia también me basaré yo, para atreverme decir que este descenso al inframundo, en busca de ese razón que nos hace sentirnos vivos, es lo que nos propone esta Venus en Escorpio. Cruzar cada umbral, despojarnos de nuestras pertenencias, de nuestros secretos, quedar desnudos, revelar nuestras verdades, para poder conseguir reunirnos con nuestro amor, o encontrar el verdadero sentido a lo que hacemos a diario. 

En el deporte y el Amor, juega limpio: 

Con este tránsito venusino, lo importante es llegar al núcleo, más allá de la superficie siempre se esconde una vorágine emocional, y es ahí donde debemos llegar. Encontrar la verdad, dejar expuesta la mentira y no ocultar más la falsedad, la doble moral, no es el juego de esta Venus. Si hay que morir para luego resucitar, se hará.



Como en el fútbol, esta venus escorpiónica es puro “fair game”. Venus en Escorpio, es profundidad, no es un “te amo” es más bien, un “te amaré siempre más allá de la vida, más allá de la muerte” así que si no puedas estar a su altura, entonces ni te atrevas a jugar con esta Venus.