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domingo, 8 de enero de 2012

Un perfecto retrato familiar: Luna llena en Cáncer



La primera luna llena ocurrirá durante las primeras horas de este lunes 9 de enero (al menos para mí) será en el signo cardinal de Cáncer, el primer signo de la triada de Agua. Cáncer como sabemos está regido por la misma Luna, por lo que sin duda alguna, la luna llena en Cáncer siempre será la más importante del año, y como si fuera poco, debemos recordar que este plenilunio viene también a reactivar la presencia del elemento agua en nuestro firmamento.

Como hemos visto en otras oportunidades, el plenilunio técnicamente hablando es la oposición de la Luna con el Sol, ocurre como toda oposición cuando la distancia entre ambos alcanza los 180° grados de separación. En esta ocasión esta oposición se da en el eje Cáncer-Capricornio.

Pater Terribilis, Mater amantísima:


Cáncer y Capricornio son signos cardinales, son signos opuestos y complementarios. Esta pareja zodiacal nos recuerda constantemente nuestros antecedentes, de donde vinimos, nuestra familia (Cáncer y la casa 4) y por otra parte nos guía a través de la sociedad para llegar a alcanzar los mayores triunfos, este eje es el pasado, pero también es el ahora, especialmente, el porqué estamos donde estamos y no en otro lugar. Cáncer y Capricornio es el eje en donde se encuentra ubicados nuestros padres.

El Sol, como lo sabe cualquier sociólogo, antropólogo, psicólogo y astrólogo, se le involucra con el arquetipo del Padre. Sin embargo, el padre rígido y autoritario se ve muy identificado con el signo de la cabra. Capricornio es el padre como proveedor, y también el padre protector que insta a su descendencia a comportarse según los parámetros morales y legales establecidos por su sociedad. Es un guía para este niño, es su primer educador, es quién con el ejemplo enseña: “ El dinero no lo producen los cajeros autómaticos, lo haces tú trabajando” es una de sus lecciones. El Sol capricorniano es un sol de invierno, por eso, este padre puede aparentar ser frío, distante, reservado e incluso autoritario. Pero, como todo padre lo único que busca es lo mejor para sus niños.

Por su parte, la feminidad lunar es intachable, no hay quién dude en pensar en la luna como una mujer, y en especial la Luna Llena como esa madre protectora que es capaz de quitarle un poco de dinero extra a su esposo para que su hijo puede salir con sus amigos al cine, es la imagen clara del plenilunio nuestro satélite nos da durante la noche toda esa luminosidad que le fue quitando poco a poco al Sol. La Luna Cáncer es de todas las posibles configuraciones lunares la más “Madre” de todas, su vida sólo tiene sentido si se puede ver reflejada en sus hijos, si triunfan si se convierten en héroes ella también triunfará y será la orgullosa madre del héroe. La Luna llena en Cáncer “siente” como ninguna, las necesidades de los demás y desea con todo su ser buscar la forma en la que ella pueda satisfacer esa necesidad.

Aquel viejo álbum familiar:

Protección, seguridad y afecto son los componentes esenciales de este plenilunio, pero la intensidad emocional será el ingrediente principal de este plenilunio en Cáncer. Este plenilunio se encuentra muy bien aspectado con Marte en Virgo, el cual será el canalizador para poder cumplir la promesa de esta luna llena, con la ayuda de Marte en Virgo, es fácil mantener el rumbo, el enfoque y encontrar la ruta más eficiente para lograr llegar a la cima capricorniana, sin olvidar o traicionar nuestro pasado canceriano.


Un buen padre sabe siempre defenderte, una buena madre sabe siempre como hacerte sentir mejor cuando no pudiste defenderte por tu propia cuenta. Para ellos, nosotros siempre seremos sus niños indefensos, sin importar que tan retorcida hayan sido nuestras vidas después de abandonar el nido.  La luna llena en Cáncer es esa madre, ese padre que no cree ni concibe que su hijo sea un perdedor, o un fracasado.  Así que aprovecha su patrocinio, su protección y levántate, vuelve a andar, vuelve a pedalear como en esa vieja foto en donde algunos de tus progenitores (o con suerte los dos) estaban detrás de ti, sonriendo orgullosos, mientras tú aprendías a caminar, patinar o andar en bicicleta.