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sábado, 13 de octubre de 2012

Recuperando la zapatilla de cristal: Los tres trígonos Saturno-Neptuno





Este 10 de octubre (11 de octubre en el hemisferio oriental) tendremos la dicha de presenciar, el primero de los tres trinos que nos tiene preparado Saturno en Escorpio con Neptuno en Piscis. Los otros dos restantes ocurrirán el 11 de junio del 2013 y el 19 de julio del 2013.  A partir de hoy y durante todos estos próximos 10 meses, esta energía tan mágica nos estará acompañando, por supuesto, las fechas que te mencioné son en las que tendremos aún más fortalecida tal vibración.

Los trinos son aspectos muy favorables, la energía de este aspecto fluye con naturalidad, de hecho se le relaciona con la empatía, con el número 3. Así que tres trígonos enfatizan el poder del número 3, un número que tiende a repetirse en los cuentos que escuchábamos de niño. Los 3 cerditos,  Ricitos de Oro, los tres deseos, y muchos otros. Por esta razón y a sabiendas que detrás de este trígono Saturno en Escorpio con Neptuno en Piscis, se vislumbra la recompensa de ver como nuestros sueños se ven por fin materializados, como si nuestra hada madrina agitara su varita mágica y dijera las palabras mágicas.


Ningún sueño se construye de la noche a la mañana, de la misma forma que Saturno no llegó de repente a formar este trino desde Escorpio. Para tal efecto, vimos y vivimos como el señor de los anillos fue avanzado por los últimos grados del signo de Libra hasta llegar por fin al signo acuático del escorpión, mientras esto ocurría  (desde principio de año) Saturno y Neptuno se venían preparando para este momento, pues técnicamente hablando se encontraba ya en trino, eso sí, un trino inexacto, pues la alianza se daba entre dos diferentes elementos (Saturno en Libra: Aire y Neptuno: Agua)  y no el mismo como en realidad es un trino perfecto.

Hoy, ya Saturno se localiza en un signo de agua, el agua caliente de todas, esa que mana desde el interior de nuestro  planeta y es lanzada por los geiseres pero agua al fin, y Neptuno en Piscis, en el agua más misteriosa, confusa, enigmática y a la vez fabulosa: esa extense manto de agua marina  que cubre a todo este planeta que irónicamente llamamos Tierra.

Neptuno en Piscis es el mundo onírico, las imágenes de nuestra inconsciencia, los misterios de lo incomprensible a toda nuestra lógica, es el mundo de lo intuitivo en su máxima expresión. Su energía fluye como el agua, pero, es una energía increíble y alucinante, tan alucinante que uno de sus peligros es el de vernos atrapados en nuestra propia irrealidad y cuando eso pasa, simplemente, el agua neptuniana se ha estancado y con ella nosotros.

En cambio Saturno es tangible, material, realista, concreto, aun cuando se ubica en Escorpio, un signo intuitivo también, instintivo y pasional. Saturno sigue siendo el planeta que gobierna la forma y la estructura.  Saturno, es el trabajo duro y constante, y Saturno en Escorpio entonces sería el trabajo duro y constante que estás dispuesto a realizar sin importar si mueres en el intento, pero, el trabajo que satisface tus necesidades primarias, porque recuerda en Escorpio, el sentido de supervivencia es muy predominante.


Por eso, esta combinación es la flexibilidad que necesita Saturno y a la vez es la estructura que necesita Neptuno. Es el trabajo arduo que necesitas para concretar tus sueños, alcanzar tus metas. Saturno es la cristalización y cuando pensé en eso, recordé esta mañana las zapatillas de la Cenicienta.


Curiosamente, los pies los rige Piscis, por lo que unas zapatillas son muy, muy neptunianas, el cristal pues Saturnino. Pero, no solo hay matices neptunianas en esta historia, la pobre Cenicienta ha sido esclavizada, martirizada por años, por sus hermanastras, haciendo el trabajo sucio  de sol a sol, viendo pasar el tiempo sin avanzar, sin que nada cambie (todo esto alegoría clara de Saturno) Incluso la hada madrina aparece y aun así le condiciona a llegar a más tardar a la medianoche (¡otra vez Cronos de por medio!) el resto ya lo sabemos, pierde una zapatilla, vuelve a su vida aburrida y esclavizada, pero, ya el tiempo (Saturno) y la magia (Neptuno) habían hecho lo suyo. Y ya nada terminaría como pensó en un inicio nuestra Cenicienta.

Se dice que al entrar Saturno en Escorpio el signo de la transmutación el Plomo (Saturno) se convertirá en oro, pero, físicamente hablando para que esto ocurre necesitamos maleabilizar al plomo, y que mejor forma que con el agua neptuniana.

El plomo se convierte en Oro, durante este tránsito, tus sueños se cumplen, pero, ¡ojo,! sólo aquellos en los que has trabajado arduamente incluso cuando todos se han reído de ti, o te han criticado por soñar despierto.

El plomo se convierte en Oro, Cenicienta en princesa, tú en quien realmente querías ser  y colorín colorado, el cuento se ha acabado, o como dicen otros: “ Vivieron felices y comieron perdices”.